amor

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Dolor por el planeta

Con mi corazón encogido por las noticias, entre el saber y el dejar de saber, entre una realidad medio contada y una realidad medio vivida, me debato una vez más entre las orillas del sufrimiento. Sufrimiento por amor. Quizás un amor menos conocido, menos navegado. Un amor menos aplaudido y buscado en nuestra sociedad, ávida de los más exaltados romances. Cuando hablamos de amor, nuestra mente parece dirigirse al mismo tipo de expresión: el idílico y tan anhelado amor de pareja. Pero, ¡ay del aventurarse a hablar de otros tipos de amor! ¿Quién tiene el valor de hablar de amor por la naturaleza, amor por el planeta, amor por cada ser humano, amor por cada ser, amor por toda vida? ¿Considerar un amor mayor que otro no hace de él cualquier otra cosa menos amor? Mi experiencia con el amor sigue siendo pequeña, pero esta voz ignorante de su poder tiene…

Los ojos con los que te miro

Si pudieses ver a través de ti con el pasaje de mis ojos te enamorarías en este instante de todo lo que eres. Si pudieses descubrir las maravillas que en ti encuentro cuenta darías que tu vivir digno es del más bello cuento. Pues grande y hermosa, inmensa persona. Dulce criatura, creadora de ternura. Vida expresada, sin medida amada, no lo dudes, eres tú.

La histora del sentir

Estos sentimientos que no caben en el pecho, que invitan a ser compartidos, ansiando libertad. Déjame hablarte de ellos. Esta es su historia. Comenzaron sin nombre, temiendo jamás ser llamados. Dudosos de su existencia, ocultábanse entre el fulgor de los días. En su pasar por el vivir, a su propio ser enfrentaron. Despertaron con las estrellas de la noche y el vuelo de las aves en la mañana. Se descubrieron en la melodía del reír y en las mejillas dibujadas de los que lloran. En la música cantada por el corazón y en los firmes pasos de los que creen. Todos comenzaron sin nombre, con el tiempo les llamé amor.

Reencuentro

Te reflejarás en tantos cuadros, más cuántos lograrán verte. Mirando se descubrirán a través siendo incapaces de vislumbrarte escapando sin saberlo  de momentos de gratitud presente. Cuántos de ellos se encontrarán contigo. Cuántos en soledad brindarán por el reencuentro.

Aprender a confiar

Las personas. Enormes mundos de infinitas posibilidades. Tan diferentes y tan parecidas a la vez. Distintas en la apariencia, idénticas en la verdad. Parecen entrenadas para detectar esas superfluas disparidades exteriores entre ellas para así ante el mínimo indicio dar media vuelta e irse por otro camino. ¿Por qué hemos aprendido a establecer tan rápido juicios de los demás? ¿Por qué la regla ha pasado a ser la desconfianza? Da la sensación de que nos encontramos en un inconsciente pero constante estado de alerta. Tenemos miedo de que nos hagan daño, tenemos miedo de sufrir. Eso deriva en que nos cueste más confiar, mostrar nuestro lado más vulnerable, ese que realmente nos hace humanos. Dicen que cada vez carecemos más de la habilidad de establecer relaciones de calidad. No creo que esté muy desorientada al señalar de nuevo al mismo origen. El miedo. Ese destructor de confianza, de lazos humanos,…

Leyenda

Florecerán los campos de tu vida, aquellos que un día fuiste a pisar, y se arremolinarán las mariposas, allá donde dejaste tus pasos, por tan hermoso caminar. Se abrirán camino milagros infundados, de tan gran soñar, y permitirán que te vea en la tierra,  en el aire y en el mar. Te encontraré en el vuelo de las aves,  y en el reflejo de las estrellas brillar, y mientras tú me cantes, escucharás mi corazón susurrar: ¡Qué tan válida fue tu entrega! ¡Qué tan memorable siempre será! Cálido aliento en el invierno fuiste, indomable semilla de la naturaleza al llamar, hasta en el páramo más hastío se te antojaba, tú, milagro de la vida, rebrotar. Por ello de ti hice una leyenda, Quise que fuese la más bella que pudiese contar.

Alas

La vida envidiosa de tu historia se antojó, ¿quizás se equivocó? ¿Demasiado pronto no hizo libre, a este buen y gran corazón? A tus aprendizajes y sueños prometí dar alas,  aún emborrachados de pasión, conquistando así los lejanos horizontes, donde el viento hace tiempo resonó. Prometí ser tu voz en el camino al andar, para que el olvido no encontrase aquí su lugar, Prometí hacerte partícipe de vida, para así juntos nuevos océanos navegar, tal y como siempre hicimos,  tal y como siempre pretendimos continuar.

Amor por la naturaleza

Como persona amante de la naturaleza solía avergonzarme de mi especie. Pensaba que el ser humano era la peor forma de vida de este planeta y una condena para él. Formaba parte de aquellos que sólo veían el mundo teñido de negro, aún cuando siempre había habido tanta luz a su alrededor. Y es que al final tus ojos ven solamente lo que quieres ver. No era todavía consciente de que mi actitud sólo empeoraba el problema. Me llevó un buen tiempo comprender que, por mucho que se nos haya inculcado lo contrario, este no es mundo de buenos y malos. Es un mundo de personas. Personas con luchas, superaciones y miedos, aunque también con historias, alegrías y sueños. Vidas que merecen ser compartidas y de las que siempre hay algo que aprender. Mi necesidad de señalar culpables ante el deterioro ambiental diluía mis energías y agudizaba mi sufrimiento. Fue,…

Confía en los demás

Como Don Quijote luchando contra molinos de viento, combatimos gigantes ilusorios. Lo que nos diferencia es lo lejos que hemos llegado en el campo de batalla. No olvidemos que a todos nos une la misma contienda. Ante este desafío compartido, lo más humano sería tendernos la mano y afrontarla juntos.

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