gratitud

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Querida Tierra

Querida Tierra, en una semilla yo te contendría, y creyéndome fiel a tu sabiduría, en mí te plantaría, ¡fíjate si tan bien crecerías! Ay querida Tierra, tanto amor por tu gente nacería, por sus historias y leyendas, por sus paisajes y creencias, por sus vivencias y fantasías, ¡cómo sino tanta vida se expresaría! Si por mi fuese, en cada nuevo amanecer te observaría, para que en tu pequeño gran cielo acogiese, el sueño de que el mundo te valoraría. En los mismos campos abandonados caminaría, con miradas frescas los rejuvenecería, y ante el renovado viaje yo te sentiría. Ay Tierra querida, ¡Tu sola presencia a mis lágrimas consolarían! ¡Tu existencia a mi alma inspiraría! ¿Qué puedo hacer yo por ti,  querida Tierra, sino sentir gratitud por tanta maravilla?

El último día de mi vida

Para valorar más tu propia vida, muchos recomiendan realizar un diario de la gratitud. Dicen (y corroboro), que da muy buenos resultados en cuanto a su objetivo es, adquirir el hábito de ser una persona más agradecida. No son pocos los expertos en el campo de la psicología y la psiquiatría que encomian dicha práctica debido a su capacidad de incrementar nuestra sensación de plenitud y felicidad. A través de mi experimentación con ella, me encontré con un tesoro inesperado en mi camino. Me di cuenta de que las cosas por las que me sentía agradecida tenían un mensaje de fondo, algo en común. Empleando dicho conocimiento comencé inconscientemente a describir cómo querría que fuese el último día de mi vida. Así, he tenido la oportunidad de fantasear con él, de anticiparlo. ¿Porqué tengo que esperarme a esos últimos instantes para adquirir la capacidad de exprimirlo todo a consciencia, si lo puedo…

Tiempo

Muchas veces me descubro con la intriga ¿cómo no pasar por la vida de puntillas? Cómo impedir la transformación del tiempo  en arena en agua en viento. Elementos que traspasan mis dedos sin poder agarrarme a los momentos, siendo la plenitud para mí un misterio. Muchas veces me descubro con ganas de agitar lo suficiente mi interior  como para así mirar al cielo y exclamar con una sonrisa mi primer aleluya sincero. ¡Aleluya por estar aquí! ¡Aleluya por ser yo! ¡Aleluya por estar viva! ¡Aleluya!

Reencuentro

Te reflejarás en tantos cuadros, más cuántos lograrán verte. Mirando se descubrirán a través siendo incapaces de vislumbrarte escapando sin saberlo  de momentos de gratitud presente. Cuántos de ellos se encontrarán contigo. Cuántos en soledad brindarán por el reencuentro.

Si yo pudiera

Si yo pudiera, volaría todos los días tan alto como en mis sueños, me alzaría en los vientos cual grácil ave, y vislumbraría el mundo en su inmesidad y pequeñez. Con el darme cuenta del paisaje, abriría puertas a nuevas vidas, que poca cabida tienen con el miedo y mucho con la gratitud. Si yo pudiera llevaría esa imagen viva en mí, fuese a donde fuese, para que jamás me olvide del milagro que es vivir.

Pido perdón y doy las gracias

Pido perdón, por haber tardado tanto en atreverme a escucharte. Pido perdón, por las incoherencias que he ido arrastrando por el camino. Pido perdón, por dejar que en mis palabras y acciones hablase el miedo. Pido perdón, por no haber tenido el valor de defenderte cuando debería haberte defendido. Pido perdón, por haberme decepcionado a mi misma en algunos de mis pasos. Pido perdón, por las veces que hice de lo necesario lo imposible. Pido perdón, por las veces que deseé retirarme del campo de batalla y tirar la toalla. Pido perdón, por no haber podido sacar lo mejor de mi. Pido perdón, por cada juicio que hice, sobre todo aquellos que realicé sin amor. Pido perdón, por todas las veces que mis acciones no estuvieron dirigidas desde la comprensión y la compasión. Pido perdón, por todas las veces que me olvidé de vosotros, de la naturaleza, del mundo. Pido…

El teatro de la vida

Un nuevo consenso vital cobra vida, en el seno de cada día, pues el Sol brilla, y el viento sopla, las plantas florecen, y las nubes descargan lluvia. Lluvia sobre esta tierra, tierra plató de vida, plató de innumerables maravillas. Actores de vida, decoran este telón siempre levantado, siempre preparado para la función, mediante papeles infinitos. Una indescriptible belleza, acompaña cada puesta en escena. Nos hace enmudecer. Nos llama al silencio. Nuestros bendecidos ojos son testigos, de la sincronía de su magnífica obra, de la armonía que rezuma cada intérprete, de esta danza grácil y segura, que bailan al compás de la vida, todos los integrantes de vida, en este escenario de paisaje infinitos. Y tú, complacido espectador, que observas sin actuar, dime, ¿cuál es tu papel en esta obra?

Lo que aprendí durmiendo en la calle

Frío en los huesos. Todos hemos oído esa expresión alguna vez a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, muy pocos podemos decir, afortunadamente, que lo hayamos experimentado en nuestros cuerpos. Era un día de primeros de diciembre. Aunque con frecuencia se escucha que el frío ya no es el que era, aquella noche prometía no defraudar al orgulloso invierno. Esa tarde acudí a un evento cuyo objetivo consistía en acercar a la gente la problemática de las personas sin hogar, reclamar sus derechos y darles voz.  El motivo que me llevó a asistir más que una profunda empatía hacia nuestros allegados más olvidados, fue egoísta. Personalmente siento una gran atracción hacia las nuevas experiencias. Siempre que tengo una oportunidad de aprender algo nuevo o de ponerme a prueba no la dejo escapar. Esta vez quería acercarme a la situación de estas personas que tan poco familiar era para mi.…

Lo mejor siempre está por llegar

Tiendo a ser una persona bastante soñadora. Me gusta mirar la vida con entusiasmo, con intriga, con curiosidad. Esto me ha llevado a cuestionarme con frecuencia cómo sería verla a través de los ojos de otras personas. Solía decir que me gustaría poder tener la oportunidad de vivir muchas vidas diferentes. Así podría probrar cómo sería ser, por ejemplo, actriz, cantante, pintora o bailarina. Ser experta en tiro con arco, una excelente jinete, dominar un arte marcial o hablar muchos idiomas. Nacer en pueblos pequeños o en grandes ciudades, en diferentes países y continentes y, sobre todo, poder compartir mi historia con la de muchísimas personas. No deja de ser un anhelo de búsqueda el querer adquirir todas esas vivencias. Experimentar, aprender, acumular… ¿qué estoy persiguiendo realmente? He terminado identificándolo como una falta de apreciación de mi propia vida. Debo confesar que vivir varias vidas todavía me parece algo muy…

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