Vida

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Querida Tierra

Querida Tierra, en una semilla yo te contendría, y creyéndome fiel a tu sabiduría, en mí te plantaría, ¡fíjate si tan bien crecerías! Ay querida Tierra, tanto amor por tu gente nacería, por sus historias y leyendas, por sus paisajes y creencias, por sus vivencias y fantasías, ¡cómo sino tanta vida se expresaría! Si por mi fuese, en cada nuevo amanecer te observaría, para que en tu pequeño gran cielo acogiese, el sueño de que el mundo te valoraría. En los mismos campos abandonados caminaría, con miradas frescas los rejuvenecería, y ante el renovado viaje yo te sentiría. Ay Tierra querida, ¡Tu sola presencia a mis lágrimas consolarían! ¡Tu existencia a mi alma inspiraría! ¿Qué puedo hacer yo por ti,  querida Tierra, sino sentir gratitud por tanta maravilla?

Sus labios susurrarán

Y al final sus labios susurrarán, ¡cuánta hermosura yace escondida en los navíos que partirán! Que la vida viene y va acompasada, entre la calma y la tormenta sosegada. Véase pues el alba ya asomada, y la atrevida corriente azorada. Para el aprender, marea arrastrada, para el vivir, ancla olvidada. Abisales profundidades quisiera levantar, para tan embravavados males así cobijar, mientras en salinos atardeceres obrar, y el milagro naranja de los horizontes pintar. Ocupada entre tantos quehaceres, ¡ay querida! ¡Cuantíos mares abordar tú quieres! Pero orgullosa si me permites tú debieres, pues bajo tanta tempestad, rumbo dirigiste a tu vida marinera, terminando por surcar aguas de libertad.

El arte de dejarse vivir

Cualquier excusa es perfecta, para no estar aquí. Y lo digo medio avergonzada y medio orgullosa por ser una experta consciente en evadir la vida. Con prestar un poco de atención, nos damos cuenta de que se encuentra en el boca a boca de todo el mundo. Es un hábito social envenenado, pero aceptado. Por eso hay que aprender a observarlo desde fuera, encontrándolo en primer lugar en nosotros. Se puede percibir en la impaciencia, en las idas y venidas al pasado y al futuro, en las inseguridades, en la incapacidad de lidiar con la incertidumbre. Vivir sin saber qué se va a vivir, sin planes ni alternativas. Dejarse vivir.  La naturaleza siempre parece tener las respuestas para todos mis problemas, por eso acudo a ella cuando me siento vacía, cuando he caído en el error de no querer estar donde estoy. Ella tan radiante y esplendorosa en toda su…

Que alguien la dibuje

Por favor, que alguien la dibuje, que alguien la componga, que alguien la inunde de color, que alguien su melodía escoja. Que alguien atreva sus pasos a bailar, que alguien atreva su música a entonar, que alguien atreva su voz a resonar, que alguien atreva su verdad a expresar. Y en el nuevo día a empezar, al fin podría atreverse a pronunciar, ¿quién la vida mía se atrevería a mostrar? ¿Quién podría, si no es mi soñar?

El último día de mi vida

Para valorar más tu propia vida, muchos recomiendan realizar un diario de la gratitud. Dicen (y corroboro), que da muy buenos resultados en cuanto a su objetivo es, adquirir el hábito de ser una persona más agradecida. No son pocos los expertos en el campo de la psicología y la psiquiatría que encomian dicha práctica debido a su capacidad de incrementar nuestra sensación de plenitud y felicidad. A través de mi experimentación con ella, me encontré con un tesoro inesperado en mi camino. Me di cuenta de que las cosas por las que me sentía agradecida tenían un mensaje de fondo, algo en común. Empleando dicho conocimiento comencé inconscientemente a describir cómo querría que fuese el último día de mi vida. Así, he tenido la oportunidad de fantasear con él, de anticiparlo. ¿Porqué tengo que esperarme a esos últimos instantes para adquirir la capacidad de exprimirlo todo a consciencia, si lo puedo…

Cree en ti y harás de este mundo un lugar mejor

Cuantas más personas conozco más me fascina el ser humano. Es apasionante escuchar las historias de la gente, sus sueños, sus problemas y sus preocupaciones. Te das cuenta de lo asombrosamente parecidos que somos aunque nos empeñemos en reforzar aquello que nos hace diferentes. Sin embargo, hay una cosa que siempre me causa cierta tristeza cuando conecto con alguien. Es cuando percibes que ha tirado la toalla. Cuando una vez más, se ha conformado con vivir. Existe un potencial enorme en cada persona. Todos somos únicos y especiales, pero la mayoría escogemos llevar vidas cómodas que no nos causen muchas complicaciones. En general, el camino más transitado tiende a ser el camino más fácil. Entonces, cuando interactúo con alguien que parece haber tomado la misma decisión, descubro una voz que grita desesperada desde mi interior: ¡despierta! ¿No ves lo grande que eres? ¡Por favor, escúchame! ¿Por qué no te ves…

Tiempo

Muchas veces me descubro con la intriga ¿cómo no pasar por la vida de puntillas? Cómo impedir la transformación del tiempo  en arena en agua en viento. Elementos que traspasan mis dedos sin poder agarrarme a los momentos, siendo la plenitud para mí un misterio. Muchas veces me descubro con ganas de agitar lo suficiente mi interior  como para así mirar al cielo y exclamar con una sonrisa mi primer aleluya sincero. ¡Aleluya por estar aquí! ¡Aleluya por ser yo! ¡Aleluya por estar viva! ¡Aleluya!

Cuadro

Mi ventana se transformó en cuadro, cuadro te hiciste a través de mi ventana. Imposible fue de ti apartar mi vista. Cuadro eterno, cuadro cambiante. Destinaría todo el día en observarte. A tu vera paso y me llamas a mirarte, a volver a encontrarte, para en mí sentirte, para en mí soñarte. Cuadro de vida,  cuadro madre, a nuestro hogar te atreviste a llevarme y junto a los calmos horizontes, arroparme.

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